Comprar cuadernos, carpetas, bolígrafos y todo lo necesario para comenzar las clases es relativamente sencillo. Lo complicado llega unas semanas después, cuando empiezan a acumularse apuntes, fotocopias, ejercicios, trabajos y materiales de diferentes asignaturas.
Mantener una buena organización durante el curso ayuda a encontrar rápidamente lo que necesitamos, evita perder documentos y facilita preparar las clases y los exámenes. Y no hace falta utilizar un sistema complicado: cuanto más sencillo sea, más fácil será mantenerlo.
A continuación repasamos algunas pautas prácticas para organizar el material escolar tanto en casa como en la mochila.

Una de las formas más eficaces de mantener el orden consiste en asignar a cada materia su propio espacio.
Podemos utilizar cuadernos independientes, carpetas, archivadores o separadores y reforzar la identificación mediante colores. Por ejemplo, utilizar siempre azul para Matemáticas, verde para Ciencias o rojo para Lengua.
Lo importante no es el color elegido, sino mantener el mismo criterio durante todo el curso. De esta forma, localizar el material se convierte en algo prácticamente automático.
No es necesario elegir entre un único sistema. De hecho, combinarlos suele ofrecer mejores resultados.
Organizar los apuntes desde el principio ahorra mucho trabajo cuando llegan los exámenes.
La idea es sencilla: cuando llegue el momento de estudiar, todo debería estar ya localizado y ordenado.

Con el estuche sucede algo parecido. No necesitamos llevar todos los bolígrafos, lápices y rotuladores que tenemos.
Para la mayoría de las jornadas será suficiente con disponer de:
Los recambios y materiales de uso ocasional pueden permanecer en casa, dentro de la zona de estudio.
Una buena organización escolar no termina al vaciar la mochila.
Hay documentos que no podemos archivar inmediatamente: trabajos que debemos entregar, ejercicios pendientes, autorizaciones que deben firmarse o información que necesitamos consultar durante los próximos días.
Una bandeja o carpeta destinada exclusivamente a "pendientes" puede resultar muy útil.
Eso sí, debe revisarse con frecuencia. De lo contrario, terminará convirtiéndose en otro lugar donde acumular papeles.

La organización del material también está relacionada con la planificación.
Una agenda escolar permite controlar deberes, exámenes, entregas y actividades. Al saber qué tendremos que hacer durante los próximos días resulta mucho más sencillo preparar con antelación los libros y materiales necesarios.
En estudiantes de Secundaria y Bachillerato, donde aumenta considerablemente el número de asignaturas y tareas, adquirir este hábito puede marcar una gran diferencia.
Cada vez es más habitual trabajar simultáneamente con apuntes en papel y archivos digitales.
Una buena estrategia consiste en utilizar la misma estructura en ambos formatos. Si físicamente organizamos el material por asignaturas, podemos crear carpetas digitales con los mismos nombres y subdividirlas en apuntes, ejercicios, trabajos o exámenes.
Así evitamos tener una organización para el papel y otra completamente diferente para el ordenador.

No todos los estudiantes necesitan el mismo sistema.
El mejor sistema será siempre aquel que el estudiante pueda mantener sin esfuerzo excesivo.
No es necesario comprar muchos organizadores. Es preferible identificar primero qué problema queremos solucionar.
Algunos productos especialmente prácticos son:
La clave está en que cada producto tenga una función concreta.

Separarlo por asignaturas y mantener el mismo criterio de clasificación durante todo el curso. Los colores, carpetas y etiquetas pueden facilitar mucho esta tarea.
Cumplen funciones diferentes. Las carpetas son prácticas para transportar documentos y los archivadores para conservar y clasificar apuntes durante periodos más largos.
Una solución sencilla es utilizar una carpeta para las hojas recibidas durante el día y archivarlas correctamente al llegar a casa.
Revisándola regularmente y llevando únicamente los libros, cuadernos y materiales necesarios para las clases del día siguiente.
Organizar el material escolar no requiere sistemas complicados ni una gran cantidad de accesorios. Lo realmente importante es establecer unas pocas rutinas y mantenerlas durante el curso.
Separar las asignaturas, evitar las hojas sueltas, archivar periódicamente los apuntes, preparar la mochila y mantener ordenado el espacio de estudio puede ahorrar mucho tiempo cuando llegan los trabajos y los exámenes.
Además, aprender a organizar el material fomenta hábitos de autonomía y planificación que serán útiles mucho más allá de la etapa escolar.
En Cartabón encontrarás carpetas, archivadores, separadores, cuadernos, agendas, material de escritura y soluciones de organización para mantener el material escolar preparado y ordenado durante todo el curso.
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