Henry George Martin llevó el bolígrafo a Inglaterra y gracias a un suculento contrato con las fuerzas aéreas de este pais, estableció e hizo funcionar la primera fábrica que elaboraba bolígrafos a nivel industrial.
Hace 70 años, en 1944, Henry George Martin llevó el bolígrafo a Inglaterra y gracias a un suculento contrato con las fuerzas aéreas de este pais, estableció e hizo funcionar la primera fábrica que elaboraba bolígrafos a nivel industrial. Este útil fue muy importante para los pilotos en el final de la II guerra mundial.
Henry George Martín era un contable que había invertido una importante cifra en el invento de Lazslo Joseph Biro o Ladislao José Biro, como se le llamaba en Argentina, y fabrico más de 30.000 boliígrafos para la RAF y muchos más para las fuerzas armadas de Estados Unidos.
Todo esto había comenzado años antes, al principio de la década de 1930 cuando Laszlo Biro estaba observando como jugaban unos niños con piedras en los charcos y observó que al salir las piedras del agua dejaban una línea de agua como si fuera una "línea escrita" sobre la tierra.
Esto le llevó a confeccionar una pluma pero con una esfera en la punta. También empleó una tinta de imprenta que secaba rapidamente y no dejaba manchas. Concretamente fue en 1938 cuando podemos decir que Laszlo Biro creó el primer bolígrafo o la primera esferográfica como se llamó entonces.
Pero Laszlo era judío y junto a su hermano Georg y su amigo Juan Jorge Meyne pudieron huir a Argentina y establecerse y nacionalizarse allí. ¿Y por qué a Argentina? Por un encuentro forzoso con Agustín Pedro Justo que era presidente de Argentina y que le llamó la atención su esferográfica cuando tomaba notas para un periódico húngaro en Yugoslavia. El le animó a establecerse allí y a llevar a cabo su proyecto.
Una vez en Argentina fabricaron en un garage el primer bolígrafo o "Birome" (de Biro y Meyne) y lo comenzaron a comercializar.
Pero estas primeras unidades tenían un precio excesivo para la época (80 - 100 dolares) y en algunos casos, en las librerías y papelerías de Argentina se trataba como si fuera un "juguete" para niños.
En 1943 vendieron la licencia de la esferográfica a Eversarph, fabricante estadounidense de elementos de escritura, por 2.000.000 de dólares, cifra inmensa para la época. Esta fue comprada más tarde por Parker Pen que instaló fábrica en Argentina en la antigua Birome.
El bolígrafo seguía teniendo un precio alto y no se alcanzaban cifras de ventas muy altas hasta que en 1951 Marcel Bich, experto en la manipulación a maquina de plásticos, compró también la licencia y vendió millones de Bic Point gracias a una campaña publicitaria muy original.
Hoy en día el bolígrafo es uno de los objetos más útiles, más fabricados y gracias a las aplicaciones publicitarias, a parte de la pura de escritura, le hacen ser todavía más popular.
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